5 Simples pasos para vencer a la Procrastinación

5 Simples pasos para vencer a la Procrastinación

¿Alguna vez te ha pasado que quieres empezar a hacer algo (como a mí con este post, por ejemplo) que debes o quieres  hacer pero que de alguna manera implica « dolor » porque significa dedicación, tiempo, esfuerzo y sobre todo dejar de lado cosas que nos podrían representar más placer?…como por ejemplo pasar horas navegando por Facebook o Instagram viendo fotos y videos de forma autómata, sin embargo, dado que este placer es de corto plazo y como tal, desafortunadamente resulta efímero, luego cuando pasa el efecto placentero entonces nos sentimos culpables pues ese placer inmediato tuvo un costo de oportunidad, tuvimos que postergar algo teóricamente más importante que debíamos hacer, solo por buscar esa pequeña dosis de endorfinas que nuestro cerebro nos pedía en ese momento.

En muchas ocasiones, me pregunto ¿por qué muchos de nosotros no somos capaces de llevar a cabo las tareas según lo planeado cuando estas no implican placer o diversión? ¿Es que acaso nuestro cerebro tiene algún componente que nos inclina a postergar esas tareas que consideramos menos placenteras? ¿Es un mito o una realidad que bajo presión somos más eficaces? ¿Es la procrastinación una condición de carácter natural o es un hábito que desarrollamos con el tiempo?

¿Cuántas veces hemos tenido un proyecto a ser completado en un plazo específico? hacemos una estupenda planificación de las tareas, pero por alguna “misteriosa” razón sólo logramos iniciarla cuando ya tenemos “encima” la fecha tope de entrega, justo cuando sentimos el escalofriante miedo de quedar en evidencia, es decir, que podamos no cumplir con el plazo acordado.

Estas son algunas de las interrogantes que abordaremos en este artículo con el objetivo de identificar los elementos comunes de aquellos que solemos lidiar con este fenómeno ya tan conocido en estos días, pero que a diferencia de lo que muchos piensan tiene sus orígenes en tiempos remotos, asimismo, procuraremos discutir los elementos que normalmente disparan nuestro deseo de postergar el cumplimiento de una meta relevante, también veremos cuales son las posibles consecuencias en aquellos que irremediablemente caen en una interminable postergación de aquellas tareas que deben realizarse en un momento dado

Quiero que sepas amigo lector que yo ahora mismo me considero un procrastinador, sin embargo, ya estoy tomando cartas en el asunto por lo que decidí dar un primer paso, el cual fue documentarme sobre el tema a fin de ser capaz de generar contenido que aportase valor y que me sirviese para ayudar a otros que pudieran estar en la misma situación, a encontrar respuestas pero especialmente, estar en la capacidad de proponer posibles soluciones que tu puedas probar y determinar si te resultan prácticas y/o se adaptan a tu personalidad.

¿Cómo se origina?

Si bien existen divergencias entre los psicólogos estudiosos del tema lo cual da pie al continuo debate, pues algunos hablan de la incidencia de la ansiedad y el autoestima, existen otros que sitúan a la falta de confianza en sí mismo, aburrimiento y apatía como los elementos disparadores de la procrastinación. Pero al mismo tiempo, también se dice que la conexión más fuerte con la dilación es la impulsividad.

El muy reconocido psicólogo Walter Mischel (famoso por el experimento del marshmallow sobre el autocontrol) estableció que la dilación obedece a una falta de control de sí mismo

¿Qué ocurre en el cerebro cuando procrastinamos?

Normalmente, las tareas podemos clasificarlas en dos tipos:

1) Con fecha de entrega y 2) Sin fecha específica; de esta manera nuestro cerebro automáticamente las va a priorizar, lo cual implica, que subconscientemente va a saber si vamos a disponer o no de lo que yo llamo un “botón de pánico” para cuando nos acerquemos a esa fecha tope y será entonces cuando comencemos a literalmente trabajar día y noche el tiempo que sea necesario para cumplir la meta; es importante destacar que generalmente el procrastinador entrega todas sus tareas dentro del plazo establecido, sin embargo, debemos acotar que hay un alto riesgo que la calidad tenga un impacto negativo, es decir, que no obtengamos el mejor de los desempeños.

En el otro extremo,   están aquellas tareas en las que no hay presión de cumplir ninguna fecha, lo cual suele  ocurrir con los proyectos personales, y es a mi modo de ver, posiblemente la mayor amenaza de los mismos, pues al no haber un botón de pánico, nuestro cerebro procrastinador se siente cómodo y seguramente va a luchar por continuar dándole placer (aunque sea efímero) y lamentablemente no va a pasar nada, es decir, no habrá acción alguna, por eso en este caso mi mayor recomendación es siempre establecer un fecha límite para todo lo que nos propongamos hacer, pregúntate a ti mismo cuántas veces has dicho “un día de estos esto o aquello? Y luego lo que un día fue una gran idea con potencial se transformó en lo aquello que pudo ser y nunca se intentó, siendo la causa una muy simple: en el calendario no existe ningún día diferente a los 7 días tradicionales

Quisiera ahondar un poco más en este apartado pues creo es uno de los elementos que más generan dificultades a los emprendedores y es que debido al hecho que cuando se está dando inicio a un proyecto de emprendimiento no suele haber fechas de entrega o tope para ejecutar cada una de las tareas indicadas en nuestra planificación, en consecuencia, al no disponer de un botón de pánico entonces corremos el riesgo de simplemente no presionarnos y terminamos no haciendo nada pues en el camino nuestro cerebro decidió “ocuparse”de otras cosas de “ mayor relevancia” como por ejemplo un rapidísimo repaso de nuestras redes sociales que terminan consumiendo todo nuestro tiempo, o decides darte un breve paseo por Netflix y terminas enganchado en un maratón de tu show favorito, o cualquier otra actividad que reporte placer (de corto plazo) lo cual como ya hemos expuesto, el principal combustible de nuestro cerebro procrastinador que nos nos permite acercarnos a nuestra anhelada meta

La Procrastinación a lo largo de la historia

Entre los personajes que han marcado hitos en la historia, ha habido algunos destacados que han sido catalogados en algún momento como procrastinadores pero que, al mismo tiempo a pesar de su condición, han logrado destacar de manera notable, entre ellos tenemos:

  • San Agustín: Conocido como uno de los santos más pecadores de la Iglesia Católica, pero al mismo tiempo uno de los mayores contribuyentes de la doctrina cristiana, fue presa de lo que San Pablo (2 Timoteo. 2:22) describió como “Pasiones Juveniles” pues fue lo que hoy podríamos catalogar como un adicto al sexo en recuperación y esto quedó plasmado al describir una de sus célebres oraciones a Dios como lo fue: “Asegúrame la castidad y la continencia…pero no todavía”. Posteriormente, gracias a sus aportes se le llamó “Padre de la Iglesia”
  • Marcos Aurelio: El último de los 5 Emperadores Buenos del Imperio Romano, ciertamente no fue un procrastinador, sin embargo, nos dejó una reflexión categórica en sus famosas Meditaciones: “Piensa en todos los años pasados en los cuales te dijiste a ti mismo “Lo haré mañana” y como los dioses te han dado una vez tras otra, períodos de gracia los cuales no has aprovechado. Es el momento de darse cuenta que eres miembro del universo, que eres nacido de la naturaleza misma, y de saber que un límite ha sido añadido a tu tiempo”
  • Leonardo Da Vinci: El genio supremo del Renacimiento italiano, se le conoció por ser un adelantado de su tiempo, pues gracias a su enorme talento realizó importantísimas contribuciones en diferentes campos del saber, desde la biología hasta la ingeniería, sin embargo, también era conocido por ser un soñador que nunca finalizaba nada, posiblemente a consecuencia de sus ansias de trabajar diferentes proyectos antes de finalizarlos
  • Bill Clinton: 42° presidente de los EEUU, en 1994 fue descrito por la revista Time como un “Procrastinador Crónico” pues sus colaboradores le daban semanas o incluso meses para revisar resúmenes para discursos importantes que terminaban en “horribles sesiones de último minuto de copia y pega”

Posibles soluciones

A nivel cognitivo, debemos procurar cambiar nuestro patrón de pensamiento, seguido de un cambio del manejo del tiempo de esta manera estaremos atacando al problema por los dos principales frentes: a nivel de nuestra forma de pensar y al mismo tiempo gestionando más eficientemente nuestra agenda lo cual debe incidir positivamente en los episodios de procrastinación, pues si nuestro acercamiento o approach mental ya tiene predefinida la reacción natural de nuestro cerebro de buscar placer por encima del dolor nos dará la ventaja de tener consciencia de lo que está ocurriendo

¿Cómo lograremos conquistar al terrible hábito de la Procrastinación?

     Te propongo estos cinco sencillos pasos que ya yo mismo estoy implementando en mi proceso de desintoxicación de mi condición de procrastinador, te invito a que te preguntes ahora mismo ¿qué es lo peor que puede pasar si los aplicas? O mejor aún, dándole un enfoque positivo, ¿qué es lo mejor que puede ocurrir si te comprometes a aplicarlos? ¿Y si logras romper con el mal hábito de la dilación y tomas el control de tus impulsos?

  1. Metas

Ponlas en blanco y negro, míralas todos los días en la mañana y en la noche antes de dormir, esto te ayudará a crear la mentalidad para avanzar hacia el logro de estas.

Como punto importante a mencionar, siempre recuerda que, a diferencia de los sueños, las metas tienen una fecha en el calendario, de esta manera serás capaz de establecer una fecha tope, esto te dará lo que ya habíamos dicho antes tu “botón de pánico” que ayudará a reaccionar a tu cerebro racional.

  2. Fragmenta

Con el tiempo he aprendido que cuando debes comerte un elefante completo, la mejor manera de hacerlo es haciéndolo por partes, así podrás ir teniendo victorias tempranas que te darán más impulso y conocimiento para continuar trabajando por otras metas más complejas.

  3. Visualiza

Piensa en lo que vas a sentir cuando logres esa ansiada meta que tanto anhelas, imagina cuando vayas alcanzando los diferentes escalones o hitos de tu hoja de ruta.

Al mismo tiempo piensa en cómo te sentirías si pospones de objetivo solo por buscar placer temporal, piensa en el desagradable sentimiento de culpa que te va a invadir

Enfócate en tu meta, visualiza a diario la sensación de éxito que te producirá trabajar duro e inteligentemente por tu meta

  4. Rinde Cuentas

Está estadísticamente comprobado que cuando decides buscar a alguien al cual rendirle cuentas, tus probabilidades de éxito en el logro de tus objetivos serán del 65% respecto a aquellos que tienen a ningún accountability partner como se le conoce en inglés.

Este apartado tiene mucho sentido pues imagina que te comprometes con tu jefe o un cliente a completar cierta tarea en una fecha específica, la motivación que te dará el compromiso te brindará un impulso extra para acercarte más a tu objetivo.

Invita a gente de tu entorno a que forme parte de tu equipo de apoyo de manera que te puedan dedicar tiempo para sesiones de seguimiento constantes en las cuales evalúen los avances y posibles tropiezos que estés experimentando en tu camino a acabar con la terrible procrastinación.

  5. Recompensa

No hay nada mejor que celebrar las victorias y triunfos pues estos alimentará tu hambre por lograr más y repetir la celebración, la idea es establecer a nuestro cerebro la relación de placer que existe con la materialización de objetivos, de esta manera comenzaremos a crear una especie de círculo virtuoso que nos permitirá retarnos a nosotros mismos para ir por mayores y más exigentes proyectos que nos sirvan para pavimentar nuestro camino para seguir desarrollándonos y podamos acercarnos a nuestra mejor versión de nosotros mismos. Eso sí, recuerda siempre guardar una justa y lógica proporción entre el logro alcanzado y la recompensa que te vayas a dar y al mismo tiempo procura evitar actividades que atenten contra los nuevos hábitos que estás construyendo, es decir, que el premio no vaya a ser un catalizador de lo que pretendes combatir, un ejemplo puede ser:

  • Meta: Disminuir el peso corporal en 12kg en un lapso de 12 meses
  • Meta a corto plazo: Disminuir peso corporal 1kg /mes
  • Plan: seguir régimen dietético personalizado prescrito por un profesional del área más un plan de ejercicios aeróbicos de 5d/sem
  • Recompensa: ir a tu restaurante favorito a darte un banquete….

Como verás la idea es básicamente ser coherentes con los que nos planteamos como meta, o lo que es lo mismo, basta sólo con sentido común

Ya para concluir, quiero como siempre invitarte a pasar a la acción desde ya, a retarte a salir de tu zona de confort y pongas en práctica lo expuesto en este artículo, solo debes preguntarte: ¿qué puedo perder intentando versus lo que puedo ganar? Y finalmente, no olvides establecerte una fecha límite o como los angloparlantes llaman “deadline” que si lo traducimos literalmente significa “línea de muerte” que si bien suena dramático yo creo que es más bien pragmático pues creo se basa en el concepto de vida útil que todo y todos tenemos; si calculas cuantas semanas de vida útil tenemos de existencia desde el nacimiento (esperanza de vida global de 72 años, año 2018) y a eso le restamos las que hemos usado, tal vez así nos daremos cuenta de cuánto nos queda para llegar a nuestra fecha límite, entonces así tendremos un incentivo racional para dejar de postergar lo que creemos importante y pasaremos a la acción hoy mismo…

Dite a ti mismo como dijo Duke Ellington, “I don’t need time, I need a deadline” …”no necesito tiempo, necesito una fecha tope”

El Bueno, el Malo y el Grande: ¿Qué hace cada uno de estos tipos de Gerente? ¿Cómo quieres calificarte?  7 Recomendaciones para convertirte en un gran gerente

El Bueno, el Malo y el Grande: ¿Qué hace cada uno de estos tipos de Gerente? ¿Cómo quieres calificarte? 7 Recomendaciones para convertirte en un gran gerente

Cuando se tiene la responsabilidad (recibida o asumida por iniciativa propia) de liderar a un equipo (deseo dejar abierto el contexto, pues creo que el principio aplica a cualquier entorno más allá del empresarial) se asume el reto de siempre procurar tomar las mejores decisiones posibles dadas la evidencias e información disponibles, con esto podremos analizar, interpretar y decidir qué hacer y/o qué no hacer, pues ambas resultan igual de importantes a la hora de gestionar; el método y especialmente los resultados dictaminarán nuestro estilo gerencial ubicándonos en la paleta de categorías desde lo peor hasta lo mejor.

En este artículo voy a ahondar en aquellos estilos y acciones que deberíamos evitar a toda costa si aspiramos que nuestras empresas y/o proyectos zarpen y lleguen a buen puerto, especialmente cuando nos toque atravesar tormentas que atenten contra nuestro deseo de seguir a flote, divirtiéndonos mientras hacemos lo que nos gusta, pero también resaltar eso que llaman las mejores prácticas que hacen que el rendimiento del equipo dirigido se proyecte positivamente hasta su nivel máximo .

Bien sea que seamos líderes empleados (pero con espíritu de emprendedor) o que ya hayamos dado el gran salto al mundo del emprendimiento empresarial , resulta de gran importancia ser capaces de mantenerse desarrollando/cultivando cualidades necesarias para influir positivamente en la gente, especialmente en aquellos que aspiramos guiar hacia el logro de objetivos específicos que nos permitan calificar nuestra gestión en el nivel más alto de la escala, evidenciándose esto a través de ese empuje extra para  alcanzar un nivel superior, pues si carecemos de esta motivación correremos el riesgo de irremediablemente caer en la categoría de mal dirigente.

A lo largo de mi carrera profesional, he tenido la oportunidad de toparme con muchos estilos gerenciales, de los cuales siempre he procurado sacar el máximo aprendizaje posible tanto de aquellos líderes que consideré sobresalientes como de aquellos que a mi modo de ver se hallaban a 180 grados de los primeros, así que basándome en esas características recogidas en más de 18 años de experiencias así como lo aprendido a través de la práctica, lectura, procuraré describir los tres grandes grupos en los que decidí englobar a los gerentes: Malos, Buenos y Grandes.

Creo abiertamente en aquella máxima que establece que el Mal gerente solo dice que hacer, el Bueno explica el por qué de lo que hay que hacer y finalmente, el Grande el cual involucra a sus seguidores en la toma de decisiones de lo que se va a hacer.

La importancia que radica en nuestro desempeño como excelsos comunicadores es enorme pues al ser las cabezas, se tiene la responsabilidad de bajar en cascada las directrices claras y coherentes que transmitan certidumbre y liderazgo para que nuestros supervisados se conviertan en nuestros seguidores gracias a nuestra influencia positiva y no a consecuencia de nuestro nivel jerárquico.

Por otra parte, he podido identificar otro elemento destacado y es que así como muchos progresan hacia el logro de sus metas, existen otros tantos que terminan estancándose y abandonando el camino que les conduciría a sus objetivos, el factor común que termina marcando la diferencia es que los primeros se mantienen cultivándose a sí mismos y los otros sencillamente no, por más experimentados que seamos, no importa cuánto tiempo hayamos estado a la cabeza de un equipo o empresa, el mundo está en constante evolución y si como líderes no continuamos nuestro desarrollo, inevitablemente nos estancaremos y nuestras capacidades como líderes se verán mermadas.

¿Cuáles cualidades estamos proyectando a nuestros equipos?

Lo que vayamos a proyectar en nuestro equipo de trabajo, dependerá en gran medida del nivel de confianza que sus miembros tengan en ti y tus destrezas como líder, pues a través de estos elementos podremos obtener de nuestros seguidores cualidades fundamentales para andar el camino que nos lleve a la consecución de las metas trazadas; las más resaltantes son:

  • Compromiso personal
  • Motivación
  • Aceptación de nuestra influencia

Según Linda Hill y Kent Lineback en su artículo Are you a good boss or a great one? Publicado en la prestigiosa revista Harvard Business Review (https://www.hbr.org) existen tres grandes pilares que todos aquellos que aspiramos convertirnos en grandes managers de nuestros emprendimientos o en las empresas para las que trabajemos podemos emplear como referencia:

  1. Gerencia de uno mismo: tener la capacidad de manejar las capacidades propias.
  2. Gerencia de tu red: saber cómo moverse en el entorno “político de la organización resulta vital.
  3. Gerencia de tu equipo: influencia positiva en tus seguidores.

No es un secreto que entre el ascenso jerárquico y las posibilidades de recibir feedback de nuestra gestión existe una relación inversamente proporcional, esto se presentará incluso en una mayor escala cuando se es emprendedor, pues al estar a la cabeza de la empresa serán pocas las ocasiones que habrá para recibir esa importante retroalimentación por parte de alguien más arriba. Dicho esto, resulta vital que estimulemos nuestro sentido autocrítico y nos evaluemos constantemente a fin de tratar de identificar áreas de mejora que nos orienten hacia donde debemos apuntar cuando decidamos el tópico en el cual vamos a seguir formándonos.

No podemos perder de vista que el management es simplemente asumir la responsabilidad de un grupo de gente y su desempeño, sin importar las circunstancias, nuestro objetivo será inspirar, influir y estimular a esas personas para que den lo mejor de sí para lograr alcanzar los objetivos planteados como equipo y como individuos.

El Malo

Características Descripción
Habla un idioma diferente Pobres destrezas comunicativas
No valora la contribución de su equipo (se roba el crédito) Exterminan la creatividad de los colaboradores
No confía en sus colaboradores / No empodera El empleado percibe que se le considera incapaz
Microgerencia: No da libertad de trabajar Siembra el descontento, merma la confianza de los colaboradores
Promueve a los recursos equivocados Basa sus decisiones en su gusto por la gente y no en destrezas
Dicta pobres instrucciones Al no saber qué hacer, los empleados no podrán demostrar su potencial

El Bueno

Maneja una comunicación bidireccional Al dar instrucciones, suele explicar el contexto de las tareas
Las promociones las hace basadas en las competencias Incentiva el buen desempeño y el logro de objetivos personales
Tiene conocimiento específico en un asunto determinado No suele proseguir con su formación integral
Delega las tareas de importancia baja y media   Genera confianza en sus supervisados
Realiza evaluaciones 1a1 con los miembros de sus equipos Supervisa el cumplimiento estricto de las normas
Se enfoca en el manejo del equipo como un todo   No se perciben las cualidades y potencial individuales

El Grande

  • Disfruta el día a día pues sabe que a pesar de que el camino se compone de obstáculos, estos generan aprendizaje y satisfacción al momento de superarlos.
  • Comunica de forma abierta, sencilla y motivadora//logran inspirar acción en sus colaboradores con su discurso.
  • El feedback siempre es bienvenido/ Cualquier momento es bueno para resaltar el logro de algún hito o a fin de recomendar una mejor práctica
  • Descubre, desarrolla y potencia el talento de los miembros de sus equipos
  • Involucra al equipo en la creación de soluciones basándose en el sentido del “nosotros”; aumento de la confianza en sí mismos
  • Empodera a sus seguidores/ Estimula la creatividad/Desarrollo del potencial
  • Promueve a los colaboradores basándose en la capacitación continua y en el hambre de retos / fomenta el desarrollo personal, prepara sucesores para la búsqueda de nuevos retos
  • Construye la autoridad sobre la influencia positiva
  • Cuando algo sale mal, asume la responsabilidad, pues las fallas de sus seguidores son sus errores como líder/ crea compromiso y lealtad
  • Cuando se equivoca, no busca culpables ni excusas, consigue soluciones y nuevas formas de hacer las cosas /Genera entusiasmo y creatividad; elimina el miedo al error.
  • Tiene mentalidad de jugador de ajedrez, con lo cual mueve estratégicamente los engranajes de su equipo según la demanda del negocio
  • Al dar coaching, se adaptan a las características de sus seguidores para que su mensaje llegue de forma adecuada al receptor.

En definitiva, si tenemos claro cuáles son nuestros objetivos, desarrollamos la capacidad de establecer una comunicación efectiva que logre influir positivamente en nuestro equipo mediante directrices concisas y participativas, continuamos trabajando en nuestra evolución como líderes para impactar efectivamente a nuestro equipo estaremos en vía al más alto nivel de gerencia, los resultados que vayamos obteniendo irán dictando la pauta y nos harán saber si la “grandeza” está presente o no.

Asimismo, quiero destacar que no debemos descansar sobre nuestros logros pasados, pues esto del management es un camino que no termina jamás, es un sendero vivo en constante cambio, por ende, nos demandará mantener el mismo ritmo, exigiéndonos evolucionar pues de lo contrario nos quedaremos rezagados y nuestra nave empresarial se vendrá en picada y con ella nuestra influencia en nuestro equipo.

Para finalizar quiero recordar que el management moderno nos exige cada vez con más intensidad, por ello dejo 7 recomendaciones para convertirnos en grandes gerentes

  1. Disfrutar el camino, los obstáculos son oportunidades para desarrollar nuestras capacidades gerenciales
  2. Adoptar una actitud de Aprendiz Empedernido y de mejora continua
  3. Trazar una hoja de ruta para tener claro lo que vamos a hacer para llegar a donde queremos para llegar
  4. Desatar nuestra creatividad dando espacio para los errores y recordando que lograremos resultados diferentes solo si hacemos cosas nuevas
  5. Tener determinación: hacer lo que haga falta, el tiempo que haga falta de la manera que haga falta
  6. Ver al mundo con abundancia, si crecemos y ayudamos a otros a crecer, vamos a crear sinergia traducida en una mejora colectiva en el logro de resultados.
  7. Y por último… el que se relaja pierde. Nos toca trabajo focalizado y constante buscando siempre nuevos retos.

(Imagen cortsía de vector stock)